Extensión al hato El Cedral
El viaje comienza en Mérida y alcanza Los Llanos atravesando el páramo andino. Los viajeros se alojarán las 3 noches en los Llanos Occidentales. Disfrutarán de paseos en lancha, observando delfines de agua dulce (toninas), corocoras coloradas, chenchenas, chigüires (capibaras), caimanes, anacondas, tortugas y con un poco de suerte, las hábiles nutrias. Acompañados por nuestros anfitriones, los llaneros, iremos a pescar pirañas en caños y lagunas. Igualmente es posible efectuar un paseo a caballo durante medio día por bosques y sabanas.
Usted puede ver cerca de 400 especies de aves; tal como, ibis escarlata, guacamayos de pecho castaño, cigüeñas Jabiru, halcones de cuello negro y el hoatzin de aspecto prehistórico etc.
Los habitantes de los Llanos también albergan una gran variedad de animales, como osos hormigueros gigantes, caballos salvajes, armadillos, iguanas, tortugas, monos aulladores rojos y monos capuchinos, capibaras (el roedor más grande del mundo), y decenas de caimanes. Los ríos están repletos de delfines de agua dulce, pirañas, anacondas y tortugas.
Los Llanos venezolanos son una extraña mezcla del salvaje oeste- americano y safaris Africanos, en donde la gente aún caza y cosecha, de acuerdo con las costumbres ancestrales, y los vaqueros polvorientos tratan de dominar un territorio tan salvaje e incontrolable como las criaturas que deambulan en la sabana interminable.
Uno de los aspectos más fenomenales de los Llanos es la existencia de los “Hatos”, ranchos grandes especializados e innovadores de vida silvestre en el mundo.
Hato El Cedral
El “Hato El Cedral”, situado el Estado de Apure, ofrece al visitante una experiencia única y completa de la verdadera esencia de Los Llanos, donde la naturaleza virgen convive en armonía con la tradición de un hombre, que la ha hecho su hogar, a fuerza de galopar sus horizontes indómitos.
Hace más de dos décadas que El Hato El Cedral decretó la veda de la caza y de la pesca, lo que aunado a la aplicación de prácticas agroecológicas, permitió que este emprendimiento se convirtiera en uno de los mayores reservorios de fauna de América del Sur, creando así, las condiciones necesarias para el desarrollo del ecoturismo.
Cuando El Cedral comenzó sus operaciones el 11 de Noviembre de 1987, sólo dos turistas pudieron disfrutar de este viaje único por las entrañas de Sudamérica.
Hoy es uno de los high-lights del planeta en turismo de eco-aventura, ofreciendo a los visitantes un paisaje tan íntimo, sobrecogedor y salvaje, como el que recibió al primer hombre a caballo…hace ya más de cuatro siglos.










